viernes, 11 de julio de 2014

Lectura de un poema de María Cristina Ramos

María Cristina Ramos es una escritora argentina que ha escrito muchísimos libros y que ha sido seleccionada en el 2013 para representar a nuestro país en los premios Hans Christian Andersen, el mayor galardón para la literatura destinada a niñxs y jóvenes. Vive en la Patagonia y eso es clave para leer sus libros.  “Se trata de su propia búsqueda: su fascinación por los cielos patagónicos, su interés por captar los misterios de la naturaleza y las preguntas sobre la luna que se hacía de niña”, dicen Pilar Muñoz Lascano Y María Victoria Ramos[i]. Y hay especialmente un libro de esta escritora que ha sido editado por Anaya en la colección “Sopa de libros” y que tiene hermosas ilustraciones realizadas con la técnica de acuarela por Paula Alenda. Se trata de La luna lleva un silencio. Y dentro de este silencio, elijo uno, un poema que paradojalmente se llama “Decir”.


El mar quiere decirle
secretos a la arena;
prepara en las orillas
sus voces más serenas.

Pero se calla,
pero se apena.

El mar quiere acercarle
cien collares de espuma
y las escamas dulces
que le deja la luna.

Pero se calla,
pero se abruma.

El mar se esconde entonces    
en una caracola
y susurra, apenitas,
un silencio de ola. 

Podemos ver que en el poema hay una personificación del mar, este mar que quiere decirle algo a la arena pero no puede. Allí aparece ese conector adversativo “pero” limitando el deseo del mar: “pero se calla/ pero se apena”. Y este mar además de querer, “prepara”, “se esconde”.

El poema está escrito desde la imposibilidad y el deseo en estas estrofas divididas. ¿Pero qué es lo que se repite?: el callar y el apenarse. Hay, entonces, en el poema un ir un venir, similar al movimiento de las olas del mar. Va a decirlo (se acerca la ola), pero se calla, se apena, se abruma (se van las olas). Esas son las “voces más serenas”: las olas.

Por otro lado, el poema construye imágenes que se trasladan: “los cien collares de espuma (¿perlas?); la luna que le deja “escamas” dulces. Ahí lo dulce opera como oxímoron porque en realidad el mar es de sal (¿otra imposibilidad?).

Finalmente, el mar logra su deseo y esto es bellísimo porque el logro es sutil, pequeño y grandioso al mismo tiempo. El mar junto con la arena se hace caracola y “susurra, apenitas, un silencio de ola”.

Observemos como un gesto conocido: poner una caracola en la oreja para escuchar el mar, se vuelve poema, se vuelve el ritmo y el batir de las olas.
El poema es en definitiva ese mar que quiere pero que puede.





[i] Fragmento de la ponencia “Con la profundidad del mar y la levedad de la espuma. Un recorrido por la poesía infantil argentina”, presentada en el 14º Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro “Si nosotros leemos, ellos leen”, realizado dentro del marco de la 37ª Exposición Feria Internacional de Buenos Aires El Libro del Autor al Lector (Buenos Aires, 6, 7 y 8 de mayo de 2011). Disponible en http://www.imaginaria.com.ar/2011/06/con-la-profundidad-del-mar-y-la-levedad-de-la-espuma-un-recorrido-por-la-poesia-infantil-argentina/>

domingo, 6 de abril de 2014

Una lectura de Piedra, papel o tijera de Inés Garland


  Lo primero que me sale decir es que fue un libro que me sacudió en un fin de semana de lluvia o como le dije a la mismísima Inés agradeciendo los placeres que facebook nos da a los nacidos en esta era digital: ¿La lluvia y el fin de semana me regalaron “Piedra, papel o tijera” o será que la novela me regaló otra lluvia, otro fin de semana?

  Si de experiencias literarias hablamos, me quedo con la segunda pregunta y remarco la palabra experiencia para decir lo que viví este fin de semana con la novela. No sé si tanta humedad o si el grado, el trabajo sobre la verosimilitud de la autora, o si ambas cosas se conjugaron para que de repente en la cama o en el patio con el mate, en verdad me sintiera a orillas del río por las costas del Tigre.
 Para enmarcarla (aunque no le hace falta) podríamos decir que se trata de una novela de iniciación en muchos sentidos: iniciar la amistad, inaugurar los agridulces del amor, la iniciación sexual. Una nena de diez años que se convierte en una adolescente de 17 y que casi al final de la novela, se pregunta (y con ella lxs lectores nos preguntamos): “¿Quién era yo ahora?” Una pregunta que inicia pero que cierra al menos la época en que Alma, nuestra heroína, se hacía preguntas más ingenuas.
 Es destacable el trabajo que la autora construye sobre la mirada de Alma hacia los demás, como anticipa, imagina o sugiere lo que lxs otrxs pueden estar pensando. Y más encantadoras son las elipsis y las anticipaciones que este personaje que ahora narra de adulta, aproxima en su relato como una forma de hilar a lxs lectores, encantarlxs, iniciarlxs junto con ella en los umbrales de la infancia, en la inquietud de la adolescencia, en la ruptura con los padres, en fin, con la vida.
 Una novela que cruza clases sociales y mundos que parecen irreconciliables menos en el amor. Y de fondo aunque también de telón, el contexto político social de la última dictadura militar, los ecos del “algo habrán hecho”, la militancia, la literatura ahí operando como instrumento de lucha en un cuarto perdido entre los juncos del Tigre. Lo terrible de la tortura, el fusilamiento, el despojo de la identidad. Pero no se trata de una novela que retoma el tema para exprimirlo sino que nos sacude, nos deja con la piel de gallina porque no es fondo sino que resuelve conflictos latentes de la novela, se hace carne y uña con la realidad, arrastra al personaje irremediablemente a preguntarse con todo el peso de la pregunta: “¿Quién soy?”

“Piedra, papel o tijera” indudablemente me regaló otra lluvia, otro fin de semana, otra experiencia literaria.

martes, 4 de marzo de 2014

La infancia me inquieta- Cecilia Bajour

 La infancia me inquieta
Cecilia Bajour
“(…) No sé cómo dibujar al niño. Sé que es imposible dibujarlo a carbón, pues hasta la pluma mancha el papel más allá de la finísima línea de actualidad extrema en que él vive. Un día lo domesticaremos hasta hacerlo humano, y entonces podremos dibujarlo.” (…) (Clarice Lispector.”Niño dibujado a pluma”. Felicidad clandestina)
Cuando leí por primera vez el cuento de Lispector del que tomé el fragmento para el epígrafe acudió con mucha fuerza a mi memoria un artículo que conmovió gran parte de lo que en mi vida y en mi profesión venía pensando y haciendo en torno al tema de la infancia. Se trata de “El enigma de la infancia” de Jorge Larrosa[1]. De una manera original la autora brasileña trajo a mi memoria la revulsiva reflexión de Larrosa sobre la infancia como “lo otro: lo que, siempre más allá de cualquier intento de captura, inquieta la seguridad de nuestros saberes, cuestiona el poder de nuestras prácticas y abre un vacío en el que se abisma el edificio bien construido de nuestras instituciones de acogida”. Como adulta, como educadora, como una profesional que se ocupa de la literatura para niños, sentí que las palabras de Larrosa provocaban en mí un tembladeral. Dentro del “edificio bien construido” de las instituciones que se ocupan de la infancia (como la familia y la escuela, por ejemplo, entre otras) que parecen actuar como si supieran todo sobre la infancia o imaginaran con bastante certeza su futuro, podía vislumbrar gran parte de los discursos que sustentaban o sustentan gran parte de nuestro hacer profesional, caracterizados muchas veces por visiones “demasiado seguras”, que no dejaban espacio para la pregunta, demasiado monológicas. Sin embargo no quiero decir con esto que haya que suspender toda certeza sino que el problema de la infancia tiene que invitarnos a sospechar positivamente de las certezas inconmovibles. Por eso la delicadeza con que Lispector en su cuento confiesa que “no puede dibujar al niño” (no puede apresarlo en un trazo) es para mí una invitación a estar siempre en actitud de alerta frente al peligro de la domesticación. Me interesa mucho como persona que trabaja en la educación y que se ocupa de los niños y la literatura que ellos leen pensar en la tensión entre la actitud de acogida y cuidado y la necesaria responsabilidad sobre la construcción de la libertad en la infancia.

  Cuando hablo de responsabilidad me refiero, entre otras cosas, a evitar el peligro de la generalización, muy común en los discursos en torno a la infancia, que tienden a ubicar a la infancia en un cómodo lugar, muchas veces asociado a lo ingenuo, lo adorable, lo inocente, una visión romántica que congela a la niñez y la acorrala, además de ahuyentar las miradas críticas. También la tendencia a la generalización oculta las diferencias sociales y pretende englobar en la idea de infancia todo aquello que es compatible con las posibilidades de acceso de un sector de la población, minoritario en la experiencia de los países latinoamericanos, por ejemplo. Para ser más clara, la infancia pobre es excluida en estas generalizaciones. Muchos de estos discursos evitan pensar a la infancia como una categoría inscripta en el tiempo y al ocultar esta dimensión temporal, olvidan las relaciones de poder que marcan a todo actor social en cada época. Entonces, naturalizar un concepto universal de infancia es producto de la lucha por ocultar o negar las diferencias y desigualdades operadas por el poder. La investigadora argentina Sandra Carli, que en su tesis doctoral estudió las transformaciones de los discursos acerca de la infancia en la historia de la educación argentina en un período de nuestra historia, afirma que “el tiempo de la infancia es un tiempo construido por los adultos, un tiempo histórico- cultural”[2]. O sea, la temporalidad biológica está condicionada por transformaciones históricas y sociales y está caracterizada por una relación asimétrica: el vínculo entre la experiencia de los niños y la institución de los adultos produce la constitución del niño como sujeto. Esta asimetría es constitutiva de la relación adulto- niño. La consideración de esta relación asimétrica nos lleva a preguntarnos sobre cómo las instituciones adultas, tanto en la esfera pública como en la privada, regulan el poder y las decisiones en torno a la infancia en un período histórico determinado.

  La “minoridad” biológica del niño ha viabilizado, y lo sigue haciendo, que se justifiquen múltiples formas de intervención autoritaria.
 Considerar a la niñez desde una perspectiva histórica permite analizar los discursos y las representaciones en cada momento, sin vaciarlos de su significación política.
 Los discursos que más circulan acerca de la infancia suelen estar caracterizados por un tinte metafórico que va más allá del niño como sujeto y que encarna lo que los imaginarios sociales proyectan para el futuro. El niño es mirado como un presente que marcha hacia el futuro, como el que transita entre no ser y ser adulto, como una promesa, como el ciudadano del mañana, etc.
  Frente a estos registros metafóricos que parecen disolver lo que hoy son los niños y su problemática en una idea nebulosa de futuro me interesa, por el contrario, pensar en el presente de los chicos sin olvidar, por supuesto, la tensión entre pasado, presente y futuro, mirándola desde su carácter contingente, no necesario. Me interesa, subrayo, pensar en lo que pasa hoy con la vida y las culturas (en plural) de los niños. En el marco de mi interés sobre qué y cómo leen los niños, se va perfilando una inquietud sobre el sustrato cultural desde el cual se producen estas lecturas. De acuerdo con la teórica Margaret Meek, creo que los estudios acerca de la infancia tienen mucho para decir sobre los hábitos culturales que hoy tienen los chicos y que condicionan sus formas y estilos de acceder a la lectura literaria y a otras lecturas. Dice Meek en relación con esto que “cualquier teoría significativa de la literatura para niños no puede ignorar los textos que estos consideran comunes, pues en ellos se fundamenta su visión de la literatura, y de ellos se deriva su competencia literaria”[3]. Para quienes nos ocupamos de la niñez y su cultura, sobre todo de sus modos de leer, hay una zona poco explorada y es la que tiene que ver con las formas en que ocurre el ocio (teniendo en cuenta las condiciones económicas y sociales que permitan su disfrute), las diversas formas del juego infantil que hoy producen los niños en que manifiestan sus representaciones sobre el mundo de los adultos, sus formas lúdicas de enfrentar las restricciones de diverso tipo a las que se ven enfrentados, etc. Muchos de los estudios sobre folklore infantil ponen el foco en la historia de sus formatos propios y en su pervivencia en la actualidad pero no hay muchos estudios sobre el folklore que hoy los niños producen en las diversas situaciones y culturas en las que viven. En una primera mirada no exhaustiva, se podrían vislumbrar las hibridaciones que se dan entre formas culturales que vienen de tradiciones más antiguas y formas culturales correspondientes a sistemas actuales, donde lo audiovisual y lo mediático tienen una fuerza insoslayable.
  Quisiera comentar una experiencia profesional en la que intenté plasmar este interés en una propuesta de capacitación. Se trató de un curso que di en la ciudad de Buenos Aires para docentes de Nivel Inicial y de Primaria llamado “Juego con palabras. Palabras en juego”. La idea era invitar a los docentes a reflexionar sobre la lírica popular infantil y las formas en que esta se manifiesta o no en los espacios en los que ellos trabajan, para pensar juntos sobre la posibilidad de crear puentes entre los juegos tradicionales en los que tiene un lugar preponderante la palabra y las formas líricas que hoy los chicos crean. La puesta en valor de estos últimos formatos que propuse en este curso supuso una fuerte y rica discusión sobre los
prejuicios acerca de la cultura letrada y la cultura popular, sobre qué tipo de cultura “debe” entrar a la escuela, sobre cómo la institución escolar se relaciona con la cultura masiva, entre otros interesantes problemas. Cuando estaba preparando el curso y buscando bibliografía me encontré con una serie de materiales producidos por Victor Pavía, profesor de Educación Física de la Universidad del Comahue, que se había dedicado a estudiar los juegos en el patio (referidos sobre todo al movimiento y donde se pone en juego el cuerpo), pensado este espacio como el más público de la escuela. Me interesó mucho su mirada etnográfica sobre las formas en que los niños en los momentos “libres” de la escuela se relacionan entre sí, aprenden sobre la cultura, ponen en juego sus representaciones acerca del mundo de los adultos, etc.
  Me pareció que podía usar una perspectiva similar para invitar a los maestros a mirar qué tipo de juegos en que interviene la palabra se desarrollan en los espacios escolares que no son el aula. La propuesta no se reducía al recreo sino también a las salidas escolares y las competencias y juegos deportivos, entre otras variantes posibles. Los formatos entonces no se limitaban a los que podían tener lugar en el patio (predominantemente protagonizados por niñas), que se caracterizaban por recobrar y modernizar en algunos casos varios juegos tradicionales infantiles, sino que se hacían extensivos a los cánticos de aliento a los equipos deportivos (en los que se veía la influencia cultural de los cantos de cancha) y a los cantos colectivos de los viajes en micro que se escuchaban en las excursiones escolares.
El foco puesto sobre estos formatos nos llevó, tanto a los alumnos docentes como a mí, a variados hallazgos e hipótesis acerca de algunas manifestaciones culturales de los chicos que hoy concurren a las escuelas públicas. Por ejemplo, pudimos corroborar la fuerte influencia de los discursos televisivos en las letras de los juegos de suertes o juegos de manos (verdaderas coreografías infantiles). Era interesante observar cómo irrumpían los Simpsons o las divas de la televisión argentina cambiando parte de las letras originales de juegos tradicionales, muchos de ellos de origen español. En el caso de los cantos de aliento a los equipos deportivos era llamativa la manera en que se trasladaba al espacio escolar algunos rasgos de discriminación (racial o sexual, sobre todo homofóbica) que son peculiares en los cantos de cancha. En ambos ejemplos se hacen visibles las miradas de género que están implícitas y que entran a disputar un lugar en los juegos escolares.
En todos los casos lo que llamaba nuestra atención era la manera en que los niños tomaban en sus cantos y juegos elementos de la cultura popular vigente y de la cultura masiva y la mezclaban creando nuevas formas.
Desde un punto de vista pedagógico, que en este caso no era la preocupación central del curso, aparecía como interesante la pregunta acerca del lugar que la mirada pedagógica o didáctica brinda a las culturas extraescolares que entran de este modo a formar parte del tiempo y la vida escolar.
  La experiencia transitada en este curso puso en evidencia la necesidad de una mirada transdisciplinaria para dar cuenta de los múltiples fenómenos que se ponen en juego cuando se analiza la cultura de la infancia. Los aportes provenientes de la sociología de la cultura, la etnografía, la semiótica y, por supuesto, la literatura infantil (sobre todo en lo que se refiere a la lírica popular de tradición infantil) serían necesarios si no se quiere tener una mirada sesgada sobre cuestiones tan complejas.
Esta necesidad de los estudios interdisciplinarios se hace extensiva, según mi parecer, a todos los estudios acerca de los niños y en particular de la literatura infantil, como sistema cultural.
La mirada convergente de diversos aportes disciplinarios es muy útil a la hora de pensar a los niños como lectores. Si volvemos a las precauciones acerca de la tendencia a la generalización que caracteriza a muchos de los discursos sobre la infancia, el tema de la lectura no escapa a dicha tendencia. Es muy frecuente leer y escuchar, tanto en discursos estatales como en programas de lectura de diverso tipo (tanto a nivel macro como micro), una retórica (que suele tener un tono imperativo, con muchos “hay que”) acerca de las bondades de la lectura o también una mirada de tono deficitario sobre la crisis de la lectura que según estas visiones parecería estar aquejando a muchas de nuestras sociedades. Estas miradas que reiteradamente culminan en políticas o proyectos de lectura parten de criterios cuantitativos (estadísticas sobre los “muy lectores” o los “poco lectores”, por ejemplo) o ponen como paradigma lector a los considerados expertos en la materia.
Una perspectiva que parta de los lectores reales y posibles en situaciones variadas, valorando los contextos culturales en los que se desarrollan las prácticas de lectura, debería nutrirse de aportes disciplinarios provenientes, según mi criterio, de la etnografía, de la sociología de la lectura, de la didáctica de la lectura, entre otras disciplinas.
  A los niños lectores de hoy les debemos más escucha, más reflexión, menos generalización y más atención a su singularidad.
  Si vuelvo a las palabras de Lispector en el epígrafe, creo que “no sé cómo dibujar el niño” pero escribo, pienso y me ocupo de él porque me preocupa y me inquieta.

[1] Larrosa, Jorge. “El enigma de la infancia” en Pedagogías profanas. Novedades educativas. Bs As.2000.

[2] Carli, Sandra. Niñez, pedagogía y política. Ed. Miño y Dávila. Buenos Aires, 2002 [3] Meek, Margaret. “¿Qué se considera evidencia en la teoría sobre literatura para niños?” en Un encuentro con la crítica y los libros para niños .Parapara Clave. Banco del Libro. Caracas. 2001.

sábado, 19 de octubre de 2013

Encuentro Monstruoso-. FERIA LIBRARTE 2013- BERAZATEGUI
Domingo 13 y lunes 14 15 hrs.

Fueron dos encuentros coloridos, cargados de historias, de libros, de monstruos.
Gracias a todxs lxs que vinieron a compartir este momento con las alumnas.
Gracias a todxs lxs niñxs que escucharon y disfrutaron las historias.
Fueron dos encuentros maravillosos que nos dan impulso para seguir.
Las chicas que participaron, unas genias totales. El entusiasmo de los días desbordaba, los mails entraban en las casillas cargados de "yo hago..:", "yo llevo...". Días de mucho movimiento que me dejan en suspenso pensando en que está buenísimo hacer estas cosas, generar estos espacios donde los libros y lxs niñxs se encuentran.













viernes, 4 de octubre de 2013

Preparando "Encuentros monstruosos"- Feria librarte- Berazategui Octubre 2013



Estamos preparando muchos monstruos e historias con, sobre, de monstruos para compartir en la Feria Librarte de Berazategui.
Estaremos el domingo 13 de Octubre a las 15 hrs.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Literatura, lectores, escuela y maestrxs

Luego de la lectura de "La fronera indómita" de G. Montes, venimos pensando en la relación literatura- escuela.

 Me parece que el aporte de Andruetto también se vuelve fundamental para que pensemos nuestro lugar de educadores en  esa compleja relación "literatura- escuela".
 Lxs invito a leer esta nota.


http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2013/9/10/escritora-a-secas_199766?fb_action_ids=10202076884231611&fb_action_types=og.recommends&fb_source=other_multiline&action_object_map=%7B%2210202076884231611%22%3A1412895352258281%7D&action_type_map=%7B%2210202076884231611%22%3A%22og.recommends%22%7D&action_ref_map=%5B%5D

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Visita de Yolanda Reyes- "La literatura pone las cosas en palabras"





Algo extraño sucedía en el invierno, porque algo mágico sucedería esa tarde. Convocados por Santillana, docentes, mediadores de lectura y especialistas nos reunimos para escuchar a alguien que viene de Colombia a contarnos de su experiencia, con los libros y con los bebés. Yolanda Reyes tiene una frescura sin igual, es cálida, amable y simpática. Escucharla es realmente encantador, en el sentido más literario de la palabra. A ella le gusta leer y lo hace con dedicación porque sabe del poder de las palabras, del sonido de las palabras. Esas palabras que cantan. Así se llamó el encuentro: “Libros que cantan, la literatura en la primera infancia”. Yolanda nos contó que esos libros son aquellos de tradición oral, que uno los abre y comienza a cantar. La charla estuvo coordinada por Griselda Gálmez. Hizo una serie de interesantes preguntas que Yolanda respondió con mucha generosidad. Nos leyó uno de sus poemas, “Espera” y explicó la importancia de la palabra en los bebés. Porque en la espera del bebé en la panza se van gestando los sonidos de la madre. Después nos habló de los “libros sin páginas”, esos que en realidad son historias que narramos, que inventamos. y nos contó que, por ejemplo, su hija (quién inventó esa nomenclatura) le pedía siempre el “libro sin páginas” de “cuando yo nací”. Luego, Griselda le preguntó acerca del concepto “triángulo amoroso” y allí Reyes destacó la importancia del adulto mediador para que el bebé se involucre con el libro. Asimismo hizo la mímica de lo que sucede cuando se da el “triángulo amoroso”; el libro queda a la vista del bebé y el adulto contiene al bebé y al libro y de ese modo, entrega al bebé la tradición. Esa entrega supone la escritura de historias en el niñx, supone leerlo y a su vez, alimenta la necesidad de descifrar simbólicamente el mundo. Reyes, destacó aquí la importancia de políticas que no solo entreguen libros sino, fundamentalmente mediadores. “Yo creo que por cada libro, debería capacitarse a un mediador”.
Por otro lado, la escritora y pedagoga, habló de la importancia de seguir leyendo más allá de la alfabetización del niñx. Comentó que generalmente, cuando saben leer, se abandona el triángulo amoroso, cuando en verdad eso supone algo mucho más además de la lectura del cuento. En su libro “La casa imaginaria”, explica que cuando un adulto lee un libro a un niñx, le está enseñando que puede suspender por un rato su vida de adulto. El niño, entonces, no solo descifra la historia del cuento sino la relación con ese adulto.
Para Yolanda, la literatura nos dice: “Sé lo que estás sintiendo” y agrega: “la literatura pone las cosas en palabras”.

Finalmente la escritora habló sobre sus libros y leyó “Frida”, un bellísimo cuento de Terror en 6º B.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Leyendo a los clásicos



Para leer a los clásicos y releerlos.
Este video del director francés Claude Cloutier retoma el clásico "La bella durmiente" y mezcla componentes de época junto con el humor. Asimismo desanda ideas estereotipadas de los cuentos clásicos.





http://www.nfb.ca/film/sleeping_betty

martes, 27 de agosto de 2013

lunes, 27 de mayo de 2013

La torre de cubos de Laura Devetach

Aquí las diferentes tapas de este libro que presentaré con las palabras de la escritora: Laura Devetach.



"Este libro nació hace más de veinte años, en 1964, cuando mi hija mayor dibujaba monigotes en las paredes y jugaba con los cubos amarillos y rojos que le había hecho su papá. Fue mi primer libro para chicos y aunque muchas cosas parecen fantásticas, nacieron de la realidad..."
Laura Devetach en "Carta a los chicos" de la edición de Libros del malabarista.

sábado, 25 de mayo de 2013

Elsa Bornemann

Un humilde homenaje a esta gran escritora argentina que falleció en el día de ayer.


Yo dibujo puentes
para que me encuentres:

Un puente de tela,
con mis acuarelas...

Un puente colgante,
con tiza brillante...

Puentes de madera,
con lápiz de cera...

Puentes levadizos,
plateados, cobrizos...

Puentes irrompibles,
de piedra, invisibles...

Y Tú...¡Quién creyera!
¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno...
¡No cruzas ninguno!

Más... como te quiero...
dibujo y espero.

¡Bellos, bellos puentes
para que me encuentres!

Elsa Bornemann, en "El Libro de los Chicos Enamorados"

domingo, 5 de mayo de 2013

Donde viven los monstruos de Maurice Sendak


Vi que se quedaron con ganas de saber sobre este libro del que hablaba Yolanda Reyes en la ponencia.

Ahí tienen la tapa y un video (aunque es más lindo leerlo)
También tienen datos interesantes sobre el autor en educ.ar. Allí también nos cuentan algo interesante que transcribo:

Este libro causó muchísimo revuelo entre padres y pedagogos, y hasta fue denostado por encumbradas figuras como el célebre psicólogo infantil Bruno Bettelheim a quien Sendak llamaba irónicamente Beno Brutalheim debido a que, sin haber leído el libro y solo guiándose por los comentarios de algunas madres, escribió un artículo en el que demolía el libro. Básicamente todos ellos criticaban la rebeldía del protagonista y presuponían que la historia atemorizaría demasiado a los niños, dada la manera tan manifiesta e impactante en que aparecían dibujados los monstruos, la furia, el miedo y la potente imaginación infantil. Algunos adultos, influidos por un exceso de psicologismo, objetaban el hecho de que presentaba una madre muy severa. En fin, hubo toda clase de reparos ante este libro que era innovador, diferente e incómodo, fundamentalmente para los adultos, porque transgredía las esquemáticas delimitaciones –-un debate todavía vigente–- de aquello que se consideraba un libro de cuentos "adecuado" para los niños. Incluso antes de su lanzamiento, Sendak tuvo que discutir mucho con su editora. 

Sobre esos desacuerdos previos contó en una entrevista: 

"Bueno, yo solamente te daré un ejemplo ridículo. El equipo completo de la editorial intentaba persuadirme para que cambie la palabra "caliente" por la palabra "tibio" en la última página del libro. Porque "caliente" podía asociarse con "quemar". Esto iba a quemar al niño. Yo no podía creerlo. Sin embargo esto se convirtió en una verdadera batalla por una palabra, y yo la gané. [...] Solamente traté de transmitirles cuán insulso sonaba "tibio". No tenía emoción. No tenía dramatismo. Todo en el libro está "caliente". (2)



http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=0PNdFpLOdYY

martes, 30 de abril de 2013

A propósito del Canon literario

El Banco del libro, una entidad venezolana sin fines de lucro que se dedica a investigar, experimentar, innovar, divulgar y realizar acciones vinculadas con la promoción de la lectura y la literatura para niñxs y jóvenes, publicó el pasado 26 de abril...

    Los Mejores Libros 

para Niños y Jóvenes 2013 


El Banco del Libro (sección venezolana del IBBY) celebró el pasado viernes 26 de abril la trigésimo tercera edición de uno de los más importantes eventos en su tipo en hispanoamérica, la selección de Los Mejores Libros para Niños y Jóvenes, que este año se ha hecho sobre una muestra de 90 libros, la mayoría dirigidos al público infantil. La imagen del cartel es de la ilustradora venezolana Cristina Müller.
El Comité de Evaluación ha destacado que en la producción delibros para niños se ha visto fortalecida la tendencia a la creación de obras con tintes filosóficos, que invitan a explorar el mundo interior y psíquico. Se abordan temas como el respeto a las diferencias, la comprensión y aceptación del cambio, la muerte, la conciencia sobre lo trascendente en la vida de las personas, la importancia de los vínculos afectivos. Junto a esto, se encuentran temas realistas tratados en algunos casos desde lo poético y en otros de manera explícita pero respetuosa, donde la violencia y los conflictos sociales y bélicos detienen al lector sobre una de las múltiples aristas de la realidad.
Los temas y formas dirigidos al público adolescente incluyen temas como la guerra, el autismo, la muerte, el abuso sexual, la inmigración, la compleja entrada a la edad adulta… La entrada del cómic y la novela gráfica sigue en una escalada lenta pero segura como nuevo género. La poesía, presente en un tercio de la selección, ofrece propuestas curiosas con relatos líricos, juegos de palabras o con poemas emblemáticos hechos álbum, dándole al discurso poético otras dimensiones gracias a las imágenes. La muestra de narrativa, representada mayoritariamente por traducciones, revela temas de actualidad, profundiza en la posición política, social e íntima del joven.
Mejores libros infantiles
Originales:
  1. Abecebichos. Autor: Daniel Nesquens. Ilustrador: Jacobo Muñiz. Editorial Anaya: España.
  2. El libro que se muere. Autor: Ricardo Chávez Castañeda. Ilustrador: Carlos Vélez Aguilera. Editorial Norma: México.
  3. Había una vez. Autora: María Teresa Andruetto. Ilustradora: Claudia Legnazzi. Calibroscopio: Argentina.
  4. Nocturno. Autora e ilustradora: Isol. Fondo de Cultura Económica: México.
  5. Por el color del trío. Autor: Toño Malpica. Ilustrador: Iban Barrenetxea. Fondo de Cultura Económica: México.
Traducciones:
  1. Atrapados. Autor e ilustrador: Oliver Jeffers. Fondo de Cultura Económica: México.
  2. La cuestión de Dios. Autor: Oscar Brenifier. Ilustrador: Jacques Després. Océano Travesía: México.
  3. Otto: autobiografía de un osito de peluche. Autor e ilustrador: Tomi Ungerer. Ediciones B: España.
  4. Yo aquí solo soy el perro. Autora: Jutta Richter. Ilustradora: Hildegard Mülle. Editorial Lóguez: España.
  5. Un día diferente para el señor Amos. Autor: Philip C. Stead. Ilustradora: Erin E. Stead. Océano Travesía: México.
Menciones:
  1. Libro informativo: Imágenes de Santiago de León de Caracas. Autora: Inés Quintero. Ilustradora: Amelie Areco. Ekaré: Venezuela.
  2. Libros entrañables: Ratón y Vampiro. Autora: Yolanda Pantín. Ilustrador: Jefferson Quintana. Editorial Lugar Común: Canadá. / Coco y Pío. Autor e ilustrador: Alexis Deacon. Ekaré: Venezuela.
  3. Personaje entrañable: El camino más largo. Autor e ilustrador: Nicolás Arispe. Fondo de Cultura Económica: México.
  4. Colección: Animales al natural. Autor: Masae Takaoka. Fondo de Cultura Económica: México.
  5. Libro informativo: Cómo ser un explorador del mundo. Autora e ilustradora: Keri Smith. Fondo de Cultura Económica: México.
Mejores libros juveniles
Originales:
  1. Dibujos a máquina. Autor e ilustrador: Rafael Cadenas. Editorial Camelia: Venezuela.
  2. Fiestas del agua: Sones y leyendas de Tixtla. Autores: Caterina Camastro y Héctor Vega. Ilustrador: Julio Torres. Editorial El Naranjo: México.
  3. Palabras envenenadas. Autora: Maite Carranza. Editorial Edebé: España.
Traducciones:
  1. Everlost. Autor: Neal Shusterman. Editorial Anaya: España.
  2. El monje y la hija de verdugo. Autor: Ambrose Bierce. Ilustrador: Santiago Caruso. Editorial Libros del Zorro Rojo: España.
  3. El túnel de cristal. Autora: María Gripe. Editorial Babel: Colombia.
Menciones:
  1. Novela gráfica: María y yo. Autores e ilustradores: Miguel Gallardo y María Gallardo. Editorial Sinsentido: España.
  2. Colección editorial: Colección de poesía ilustrada Había otra vez. Edición de Taller de comunicación gráfica con apoyo de Conaculta: México.
  3. Saga: Los juegos del hambre. Autora: Suzanne Collins. Editorial Molino: España.

lunes, 15 de abril de 2013

Una mañana gris y de lluvia...
Exploramos muchos objetos que estaban dispuestos en una mesa. Al principio costó soltarse pero después se animaron a hacer sonar kalimbas, sonajeros y pezuñas de cabra.

La mayoría escribió sobre la observación de la kalimba. ¿Quién se resistiría a tocarla, hacerla sonar?

Ahí va una foto con un poco de información y van también los imprescindible, sus palabras.

Kalimba: instrumentos de origen africano que fue trasladado a Latinoamérica por los esclavos.




(reproduzco fragmentos de cada uno de sus textos)

"El juego que más me gustó es el poni por los colores que tiene (...) Creo que el niño hace lo mismo a la hora de elegir un juguete, ya sea por los colores, textura, sonidos. "
Gisela Benítez

"Elegí el sonajero porque me llamó la atención los colores y me causó curiosidad cómo era (...) También me hizo recordar a mi hijo cuando era más chico..."  Nadia Ferraro

"Con el que me quedo es con los objetos de encastre, (...) también me hizo acordar a mi primer año de clases que había hecho un juego de encastre para una determinada sala"  Evangelina Bazán

"...lo primero que me llamó la atención no fue lo que vi ni lo que toqué sino lo que escuché" Erika Ojeda.

"Hoy redescubrí la piña de los pinos." Lorena Beccaría

"Me llamó la atención uno que no conocía llamado Kalimba"  Anabela Gelpi.

"Cuando entré al aula estaba sonando y me generó una linda sensación" Ana Mariel Duarte

"Lo exploré a través del tacto tocando sus teclas y escuchando sus diferentes sonidos..." Romina Melión.

"Desde un primer momento me llamó la atención. ¡Un zapallo!, más bien, medio zapallo."  Belén Caffieri.

"En el instante que me lo puse y lo miré, realmente, me sorprendí"  Mariela Aguirre.

"Lo vi y lo reconocí porque lo usa mi hermano, como profesora de música, en el jardín" Carolina Ciccotelli.

"El objeto que elegí es la mariposa de madera, me entró por la vista" Pamela Ludueña

"Decidí elegirlo justamente, por estas dos cuestiones contrarias: lo que "me gusta" y lo "que no"." Silvina Giménez

"...me encontré con miles de manos y miradas que se encontraban alrededor de muchos objetos." Marina Maldonado.

"Al seguir explorando me dí cuenta de que se trataba de un instrumento musical"  Brenda Juárez

"Me llamó la atención su textura y aparte me hizo acordar mucho a mi niñez."  Melody Ferreyra.

"Escuché su sonido, el cual es relajante, similar a ritmos de canciones de cuna."  Florencia Benaducci.

"La tomé porque me hizo recordar a la naturaleza y a mi infancia." Patricia Gardiol.

"El objeto que tomé de la mesa esta mañana fue un oso de peluche pequeño de color marrón" Karina Bargas

"En ese segundo en que se activó ese recuerdo, también destaco (...) la música de fondo que emite esa semi-calabaza con fierritos"  Evangelina Pérez Sobrero.

"Además me gustó también por su originalidad, el estar realizado con un guante..."  Mariel Rando.

"Esto me hizo acordar a mi infancia cuando mi mamá me hacía obras de títeres"  Ana Belén Diana.

"Comencé a moverla, esta producía un sonido que me gusta..."   Vanesa Pereyra.

Son fragmentos, retazos de lo que escribieron y nos habla de ustedes, de las miradas y exploraciones, de los recuerdos, de los vínculos. ¿Será que cuando leemos, leemos desde quienes somos?



domingo, 7 de abril de 2013

Día internacional del libro infantil

Comenzamos el blog con el afiche del Día Internacional del libro infantil que fue el pasado 2 de abril de 2013.
Veamos qué importante la presencia del adulto en el vínculo con el niño y con el libro.
Inauguro este blog dándonos la bienvenida.